Economía e identidad en la era digital

Demostrar que somos quienes decimos ser. Por y para eso usamos a diario nuestro carnet de identidad, ese que tiene datos únicos y cuya portabilidad demuestra quienes somos. En el mundo digital no es tan sencillo presentar tal carnet o tarjeta, por lo que se han desarrollado sistemas que permiten identificar y autenticar. Esto, es según los expertos del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), la piedra angular de la economía digital.

Para un hacer trámite personal o en el banco, para pagar, viajar, conducir, son muchas y distintas las situaciones en las que tenemos que sacar el documento y demostrar nuestra identidad, para que se sepa que la tarjeta de crédito es realmente nuestra o la cuenta en el banco para retirar dinero.  

¿Y qué con las transacciones digitales?

Pero ¿qué pasa en las transacciones digitales, cuando no hay nadie a quien mostrar nada?. Muchas acciones que eran únicamente presenciales ya se hacen vía web o desde una plataforma interconectada, y a veces, algunas sólo se hacen de esta forma. Esto ha traído como consecuencia que la identidad digital tenga un rol protagónico y que especialistas del BID acotan como: «el conjunto de elementos de hardware o software que permiten que una persona se identifique y sea autenticada, obtenga los permisos para acceder a determinados recursos de información o físicos (por ejemplo, el acceso a un área) y realice transacciones a través de Internet o redes privadas

En el ámbito de la economía, esto adquiere un valor de gran relevancia, puesto que los bienes y el dinero son preciados y cuidados por todos. El equipo de la división de Innovación para Servir al Ciudadano (ICS) del BID, se ha dedicado a hacer  jornadas y estudios sobre el tema de la gestión de la identidad y su impacto en la economía digital, y han determinado aspectos importantes como el valor de la confianza en quienes habilitan los sistemas, los usos en el plano internacional, la necesidad de incluir o no biometría, así como los roles de los sector público y privado en esta materia.

Una las principales conclusiones a las que llegaron, tienen que ver con los factores  que llevan a los países a adoptar un modelo u otro para el desarrollo e implementación de sus sistemas de seguridad e identificación, entre los que se encuentran los culturales (por ejemplo: la captura de datos biométricos rutinaria por parte del Estado, se hace con absoluta naturalidad en algunos países mientras que en otros es inaceptable); están los factores políticos o de tradición administrativa como la existencia o no de un federalismo consolidado); y también están los aspectos técnicos (que interviene en decisiones basadas en análisis de costo y efectividad, como la unicidad u obligatoriedad de un documento nacional).

Lo mínimo en la era digital

Otra conclusión obtenida, y que pareciera una obviedad para quienes están leyendo este artículo, es que las oportunidades que ofrece la era digital y su aprovechamiento por parte de cada persona, depende de contar con unos elementos mínimos: conectividad, un dispositivo, conocimiento para usar dicho dispositivo y una identidad digital. La última no se requiere para navegar ni acceder a información, pero sí para hacer transacciones, tener cuentas de correo, etc.

Sin duda, el sistema financiero es el principal usuario de servicios de autenticación e identificación de la economía, por lo que buscar patrones o esquemas acordados entre el sector privado y público, generará mejores opciones y procesos para la adopción por parte de la población de un determinado país o región.